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COLUMNA / LECCIONES DE URBANIDAD
Por fin un obispo valiente no tiene miedo a decir la verdad, hay niños que buscan provocar. Así, tal cual.
Detengámonos un poco en las ilustradas palabras de esta mente preclara, que como vehículo de la mente de Dios nos ha dejado atisbar una de las verdades únicas y absolutas de nuestro creador omnipotente, cuánta luz, cuánta iluminación, cuánta claridad, cuánta analogía lumínica falta de originalidad…
"Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y además, deseándolo, incluso si te descuidas te provocan".
El obispo de Tenerife, alias “Piquito de oro” realiza aquí un sopesado y concienzudo a la par que breve análisis de la la problemática de la relación de la sociedad Post-moderna y la Iglesia más tradicional. Nuestra sociedad, injusta y maniquea, acusa con el dedo a los valientes pastores del señor en vez de culpabilizar a esos imberbes jovenzuelos de sotana estrecha que despiertan la lujuria entre nuestros clérigos, estos desvergonzados chiquillos, que corretean por ahí impúdicos impiden que nuestros amados curas tengan la vista fija en la Biblia.
Algunos rencorosos de otros tiempos han señalado que igual la impudicia está en aquél que es capaz de ver algo sexual en un niño de 13 años, pero ¿qué sabrán esos rojillos resentidos? El instinto sexual del macho ibérico de pelo en pecho se dispara a la mínima con cualquiera y donde sea, que no se diga que hay mariconas entre nuestros clérigos, ellos podrían consumar cuando, donde y todas las veces que haga falta, lo que pasa es que deciden no hacerlo.
Porque aquí tenemos otra de las declaraciones de nuestro intelectual enviado de Dios:
“Hoy en día hay que tener mucho cuidado porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece, no es políticamente correcto decir que es una enfermedad, una carencia o una deformación de la naturaleza propia del ser humano”.
¿Se pueden decir más verdades en tan pocas palabras? Es lógico que con tanto talante y tanta ostia se estén perdiendo las formas y las ganas por las féminas; en vez de enviar a nuestros valientes muchachos a Irak a “pacificar” terroristas nos lo traemos a casa a que entrenen su cerebro con tanto BrainTraining y tanta ostia, es lógico que un macho ibérico de pelo en pecho, aunque lleve faldita negra, tenga que poner un poco de orden y dejar las cosas claras.
Menos mal que aún queda gente de bien que nos avisa de que estamos a un paso del desastre. Yo quiero romper una lanza por un héroe de la Iglesia como es nuestro señor Obispo de Tenerife, y termino ya que tengo que ir a recoger a mi hijo a la Iglesia... ¿Qué raro?, hace una hora que debía de haber regresado…
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