|
1
de abril de 2008/ Redacción Whisky / |
|||
|
Mi vida no era nada del otro planeta: dormía mal, comía mal, tenía gases, y empezaba a atraerme la posibilidad de escribir una biografía no autorizada de Santi Acosta, que pretendía titular como: “mi sonrisa de medio colmillo”. Huelga decir que pagaba mi alquiler cada santo mes, aunque transfiriendo mi nómina directamente a la cuenta bancaria de mi propietario, un gay redomado enamorado platónicamente de Julio Anguita o, más bien, de la barba canosa de Julio Anguita. Un día no pude soportarlo más, y le espeté: ¿y por qué demonios no te pone cachondo la barba de Llamazares?, a lo cual no supo qué responder. Al día siguiente me había subido el alquiler 500 euros de golpe y porrazo. Le llamé y le busqué, pero sin teléfono y gritando por la ventana sólo consigues que los vecinos te tiren piedras. Por cierto, una que me tiró alguien acertó en pleno brazo, y desde entonces se me afloja la muñeca cuando entro en las tiendas. Compro souvenires y souvolveres (y me aficiono a los chistes malos como éste), toritos de Osborne, y banderas del Celtic de Glasgow, aunque nunca iré allí de vacaciones. Esta vida patética, homo soylopeorensis, no podía caer más bajo, lo tuve claro desde el mismo momento en que pisé una cagada de perro al mismo tiempo que una paloma se cagaba en mi coronilla incipiente. Y un día tuviste que venir tú, Pedro (Montse para los amigos), a dar por culo con lo del pago del alquiler, que si me tenías que echar a la calle, y todas esas historias. Y de tanto dar por culo, Pedro, al final me lo diste de verdad, y ahí terminó mi vida definitivamente. Me gustó. Me gustó tanto que mi cuerpo murió de repente, óbito repentino y espontáneo, y mi alma, mira tú lo que son las cosas, no siendo católico ni culé, se transformó en Encarni, lo que soy ahora, otra persona, una mujer. Gracias, Montse, o Pedro, gracias por aquel día, el día en que llegaste, viste, y diste por culo. OTRAS COLUMNAS WHISKY |
| ©EL
MUÑECO WHISKY / Aludidos: info@elmunecowhisky.com |