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COLUMNA / LOS GÜEVOS CUADRADOS
Entre tanto festín de la "Roja" (antes era la menstruación, qué cosas) y la vena de Rafa Nadal he podido ver, haciendo zapping, que hay una crisis económica a nivel cuasi mundial de tomo y lomo. Se ve que los americanos concedían hipotecas hasta con las tapas de yogures y oyes, que ahora, mucha de esta gente no puede pagarla. Pero como no quieren regodearse en la mierda, no ahondan en el tema para descubrir cuánta pasta bancaria es ficticia. Es como para comerse caracoles y cerrar los ojos para no ver su sonrisa triste.
Europa está jodida porque como tenemos una moneda fuerte (viva Jósmar), los USA y tirá han devaluado su moneda para atraer las exportaciones. Alemania, que es la locomotora de Europa, que se dedicaba a esto, está jodida ergo, todos estamos jodidos. Yo bebo mucha Franciskaner por motivos que no vienen al caso y condomino a los demás a hacer lo mismo para paliar los efectos de la desaceleración.
España y otros caen algo más porque su sistema de crecimiento ha estado basado en el tocho (y no me refiero al entrañable Van Gaal, ese Wagner del fútbol), sino en la construcción. Y como hay una crisis de confianza (los bancos no se fian de que la gente pague, por tanto, no concede hipotecas, sólo se las da a los muy solventes), jodiditos.
Pero si os fijáis, esto, como lo del Anticristo y demás, ya estaba presagiándose hace tiempo.
-La crisis de confianza: desde que salieron las fotos de los empleados de EuroDisney dándose literalmente por culo, la gente perdió la fe en la inocencia y esto ha cimentado un estado de escepticismo que nos permite votar alternativamente a PP y PSOE tan tranquilamente... El principio del fin, vamos. El desencanto discreto de la burguesía ha sido vital para el actual estado de las cosas; todos aspiramos a la burguesía, la burguesía ya no sabe a qué aspirar. el materialismo dialéctico hegeiiano se ha quedado quieto.
-La crisis del tocho: nadie recuerda apenas un punto zenital de la misma, la aparición de Mario Conde, el antaño apóstol del pelotazo, en el programa de Telecinco "La Noria". Allí exhibió un relajamiento propio de los que ya saben que no hay esperanza. Esto contagió al mercado bursátil y, por osmosis inversa, a la construcción. Nos hemos conformado con lo fácil cuando, de haber pensado en arrasar todo y plantar judías, al precio que van, nos hubiéramos forrado. La agricultura debe ser un puntar para salir de la recesión.
-Los alemanes: ya lo de Eurovisión les dejó tocados, imagínate lo de la Eurocopa. Exportar jugadores como Ballack ha quedado en un fiasco. Y ya se sabe, el fúnbol es la imágen per se de la industria. También hay que sumar que la cerveza belga cada vez se afianza más. Alemania es suceptible de ser invadida como con los austrias, ahora es el momento. A mi las alemanas me gustan mucho. ¡A por ellos/as!
-Los americanos: antes, en los buenos tiempos, o eras pro o anti americano. Pero, ya fuera para alabar o para criticar, se consumían sus productos, culturales como las hamburguesas, o de otra índole. Ahora que todo se ha homogeneizado como un moco de costipado en el pañuelo, no hace falta comprar lo suyo: aquí ya todo es igual. El modelo americano ha muerto de éxito, por demasiada expansión: la hamburguesa ahora es patrimonio de la Novelle Cuisine.
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