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BARRUNTOSO
Una
línea de pelos atraviesa Berlín
Son
unos pelos grandes y marrones como osos pardos, duros y gordos, tanto
que no se dejan roer. Mucha gente lo ha intentado ya, con gran placer
para sus molares y sus encías.

La
gente se agolpa para admirar el fenómeno.
David Bombai, Nathaniel Hawthorne - La situación es
harto tremenda y, en estos momentos, aún se desconoce la causa
de tanto pelo y su procedencia. Los berlineses están asustadísimos,
creyéndose que en breve comenzará una caza descontrolada
de galgos en estado salvaje. El objetivo es pegarle los pelos de la
línea a estos pobres animalitos, tan barbilampiños ellos.
Contra lo que se pueda pensar, Angela Merkel está de acuerdo
y ella misma ha asegurado por televisión que coserá abriguitos
para los perros con los pelos que se recojan. Otros pretenden que todo
esto se lleve a cabo con grapas y clavos, lo cual tampoco es tan descabellado,
si nos atenemos a los precedentes: aún no se ha cazado ningún
galgo, no sabemos cuál puede ser su reacción; lo más
sensato es, en cualquier caso, hacerles daño.
Los expertos aseguran que va a resultar muy difícil acabar con
los pelos, "más que nada porque están blanditos y
suaves y a todos nos gusta mucho jugar con ellos" (lo que contradice
la entradilla de esta noticia). El alcalde de Berlín -que no
es Ben Affleck- ha desmentido
cualquier relación de la línea de pelos con el derrocado
muro, ya que la alarma había saltado, creando estupor, desconcierto
y ganas de montar Scalextrics.
Se pretende crear una comisión de investigación que trate
el caso, pero todavía no. Mañana. O al otro. Un niño
berlinés nos resume el estado de ánimo de los habitantes:
"A todos nos da igual lo que le pase a Julián
Muñoz, y en cuanto a los pelos, no sé, por lo menos
no son pelos de c---". Para tranquilizar a la Iglesia y al Opus,
este cronista quiere dejar muy claro que ha matado al niño de
un disparo.

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