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31
de octubre de 2006 / Redacción Whisky / |
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Pintada en 2004 tras una de las enésimas crisis nostálgicas de la autora, la obra representa a unos tipos que no saben bien si llegan o se despiden de su ciudad. No está claro porque la pintora es muy suya, pero es posible que los de la barca no tengan papeles, aunque también es posible que perdieran los de la hipoteca seis meses atrás. Al fondo, un resplandor a medio camino entre la alucinación y la rabia da la espalda al mar tras siglos de relación inversa. El tipo desnudo de la izquierda se llama Sebastián. |
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