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REPORTATGE
MUNDECACA
El Museu Nacional De Creadors
mentals Catalans de Catalunya (situado, paradójicamente, dentro
de otro museo, el MUTOPLESS), es aquel museo del que les hablé
al principio. No podía dejar de visitarlo para ver si lograba
impresionarme todavía más que los precedentes.
Pues sí que lo consiguió el majete. Nada más entrar,
me informaron de que Pol-Joel Llissà de la Gorça, el director,
nos estaba esperando para hacernos de Cicerone.
Pol-Joel nos enseñó la exposición de la Física.
Luego vimos la Sala de la Perturbació, la Cambra del Soroll,
la Habitació de la Inspiració de Dalí, y la exposición
sobre la Literatura. Luego pasamos a la de la Música y los Grandes
Compositores, y por último, a la exposición de el futuro
de la humanidad.
Todas estaban vacías.
“Pero oiga, esto es un engaño, una estafa, una engañifa,
si me apura”
“No”, dijo Pol-Joel. “Este museo expone pensamientos.
Si usted no los ve es porque no se ha concentrado lo suficiente. Si
quiere volvemos a pasar por las exposiciones, pero tendrá que
volver a pagar”.
“¿Cuánto vale?”
“Catorce euros”
“¡Si con eso me pago ocho menús del Burguer! Ande,
cuénteme otro cuento. Por ejemplo, el futuro de los museos en
Cataluña, que el presente no me gusta nada”
“Bueno, sabemos que se va a construir el MUDEMUS, el Museu de
Museus, donde se expondrán Museos enteros y se hablará
de Museología. Luego están los salones de la piltrafa,
del automóvil, del carricoche, y también de las suelas
de zapatilla más célebres. El Ayuntamiento también
prevé construir 6 Fires más de Barcelona, y en general,
que la estadística ascienda a Tres Fires por Catalán de
media”
“Pero eso es horrible. Por cierto, ¿por qué siempre
están hablando de estadísticas?”
“Porque es la clave del éxito. Las estadísticas
llenan la hoja en blanco e impresionan. Por ejemplo, ustedes vienen
de un periódico, ¿no? Páseme sus estadísticas”
Casualmente las llevaba encima, dentro de un bolsillo especial que me
cosí en los calzoncillos. Allí llevo el dinero por si
alguien me atraca. La cuestión es que el Pol-Joel éste
de marras les echó un vistazo, y sin mediar palabra, nos echó.
Desde EMW no hemos podido averiguar gran cosa más, por consiguiente,
pero creemos (mi negro y yo) que ha valido la pena. A mí siempre
me han horrorizado las películas de terror, y ahora estoy curado
de espantos, oigan. Por cierto, ¿dónde están los
lavabos? Creo que voy a vomitar…

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