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6
de marzo de 2007/ Redacción Whisky / |
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Tras los permanentes rumores que decían que San Federico el Ateo iba a dejar la casa episcopal, Blázquez de Zurbarán decidió inmortalizar esta estampa intimista, demostrando así al rojerío liberal que la fidelidad es eterna en casa del Señor. En la escena, el Profeta Federico llega a La Emisora para anunciar su disposición a luchar de voz en grito hasta que las tropas del rey Zapatero IV de Borbón se rindan definitivamente. San César el Gula escuha la noticia con lujuria, mientras San Ignacio Taimado y San Pedro de la Conspiración les miran con jolgorio desde un recogido segundo plano. Los otros curitas son periodistas despedidos por el Mariscal Polanco el Rabioso. Es una composición muy bonita que contó con el beneplácito de Endesa III de Italia y V de Alemania. |
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