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WHISKYREPORTAJE
Un hecho aún más impactante que todo lo anterior

Junior con un cráneo de tejón por sombrero y Juan Pardo, al fondo, ignorado. Rocío está inquieta

Arístides Crowe y Pamela Willer, Universidad de Michigan / Traducción: María Rebolledo

Si lo que hemos relatado no fuese suficiente, todavía queda algo si cabe aún más espectacular. El tejón, habla.
Carl Jenkins, un biólogo de Massachussets, escribió en 1849 en su diario, guardado celosamente por su hija Annemarie durante todo este tiempo, lo siguiente:

“Encontrábame yo agazapado entre la maleza cuando, de súbito, un meles meles de considerable tamaño recitaba en perfecto inglés del West End un pasaje de “Antonio y Cleopatra” de Shakespeare. Era concretamente un diálogo entre los protagonistas en el que ella le reprocha que no la ama lo suficiente y le pide una medida de su amor; a lo que Marco Antonio responde: “Es una miseria el amor que puede ser calculado”. Recitaba con tanto ahínco y pasión el mencionado tejón, mientras escarbaba en su tejonera, que lancé un leve graznido de estupor, que el animal escuchó, haciéndole huir despavorido. Después de ese incidente, cada día le llevé una obra del ilustre bardo: se las dejaba a la puerta de su madriguera y volvía a casa soñando que aquel tejón leería mis regalos con fruición. Jamás volví a ver al fantástico animal, y en vano en conseguido que otro tejón similar me hable, pero sé que es éste un animal mucho más inteligente y peligroso que cualquier otro que podamos imaginar. Un animal que puede razonar y expresarse es tan temible como un revólver. Mi consejo: habría que exterminarlos a todos, para estar tranquilos”.


A parte de esta última consideración (por cafre), las palabras de Jenkins han sido investigadas por el equipo del doctor Von Hammerstein, llegándose a conclusiones aún más inquietantes:

Declaraciones del Dr. Von Hammerstein realizadas en febrero de 2006, durante el Trigésimo Congreso de Antropología y Comportamiento Animal de Seattle.

“El tejón no sólo puede hablar, sino que es capaz de cocinar 40 platos diferentes de pasta. Es una habilidad innata de este animal. Con aprendizaje y mucha práctica, también es capaz de resolver ecuaciones con 4 incógnitas, plancharse la ropa de toda la semana (en caso de llevar), criticar duramente las muchas y variadas interpretaciones de Ben Affleck (haciendo especial hincapié en su papel de abogado ciego y superhéroe de “Daredevil”), fantasear con los pechos operados de Demi Moore, decir porqué es mejor “El Padrino II” que su primera parte, reescribir sin faltas de ortografía “Las uvas de la ira” de John Steinbeck, o tararear sin descanso los 75 minutos que dura la banda sonora original de “Titanic”, incluída la canción Celine Dion y el diálogo final entre Leo y Kate Winslet (algunos tejones, incluso, sin haber visto nunca la película). Además, el tejón sería capaz de sobrevivir a un ataque nuclear alienígena o terrícola, repoblando y reforestando después todo el Planeta Tierra (siempre que no tenga que trabajar en domingo)".

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