/SUSCRÍBETE


 
 



 


Soy lo peor


 


REPORTAJE

/
Publicidad








SOY LO PEOR
Cuestiones telefónicas, etc.
David Bombai



Hola, ¿estás sola?

David Bombai es una de esas personas que se obsesionan con las cosas. Se obsesiona con las relaciones, y con el trabajo, con sus amigos, y con la televisión. Es una de esas personas desquiciadas capaces de creer que un mensaje de móvil no ha llegado a su destino, simplemente por no recibir una respuesta. Pero es que quizás sea de mala educación intentar averiguar si efectivamente su mensaje se ha recibido o no, así que prefiere sufrir y obsesionarse
con un desagradable y ladino rechazo. Un segundo mensaje con un escueto "¿Te ha llegado mi mensaje?" es enfermizo y poco elegante, a la par que absurdo: ¿qué asegura, ahora sí, una respuesta de la otra parte? ¿No correrá la misma suerte ese mensaje, perdiéndose en el limbo de la telecomunicación?

Una llamada es fatal: si no responde, si no lo coge, la tragedia aumenta. Por tanto, la opción lógica es el sufrimiento de la espera, lo que engendra malsana obsesión.

Éste es sólo un ejemplo, pero David es capaz de soñar con tramas mafiosas en los bajos de su coche, cuando falla el GPS; con ataques terroristas indiscriminados en Italia, cuando él está allí de viaje; con enfermedades contagiosas, cuando contrae un resfriado; con "¿qué significan ahora estos dos besos en la mejilla, si un día nos quisimos tanto?".

David debería tomarse la vida con más filosofía; relativizar cada acontecimiento, pues seguramente no encierra ni una gran victoria ni un horrible fracaso. David debería pararse a pensar que no es el centro del mundo. David debería darle tiempo a sus extremidades para que asimilen los actos que les dicta su cerebro.

Pero David, en efecto, no puede. Ni podrá nunca. Su ego se lo impide. Su obsesión es sólo un reflejo de su desproporcionado Yo. El ombligo de la civilización; el espectáculo en todas las fiestas ("¿Si llego tarde para hacerme esperar, lo considerarán de mala educación?").

David nunca aprenderá. David, aunque no quiera, aunque su intención sea buena, siempre ha sido, es y será... lo peor.


SOY LO PEOR
Disecciono la realidad
David Bombai


Lee atentamente porque voy a darte un consejo que te servirá para el resto de tu vida. Y no es algo que no hayas escuchado nunca. Quizás he sido muy aventurado al llamarlo consejo... Más bien es un "recordatorio". Sin embargo, un recordatorio que queda escrito, es algo más. Deberé inventar un nombre para él.

Ahí va
: pensar mucho las cosas, es malo. El ser humano debería alimentarse única y exclusivamente de impulsos y disfrutar lo que tiene mientras aún esté ahí. El futuro es una incógnita que no deberíamos tan siquiera tener en cuenta.

Esta clase reducida de Autoayuda para desesperados me viene a la mente porque día tras día, tropezando siempre con la misma piedra, disecciono la realidad. Analizo cada pro y cada contra de todo lo que me pasa, albergando la esperanza (estúpida) de hallar respuestas. Y lo que acontece después no tiene en absoluto que ver con lo que yo había vaticinado. Es por ello que he llegado a la temeraria determinación de vivir, únicamente.

El dolor ya es vida, me ha dicho alguien esta semana, por tanto, pretender evitarlo es no vivir.

Si te ha defraudado este Soy lo peor, puedo decirte también que:
Lloro con "Cuatro bodas y un funeral"... pero esa es otra historia.


SOY LO PEOR
Persigo el “American
Way of Life”

David Bombai


Es negra noche en mi rijoso apartamento de una habitación y media; la oscuridad me atrapa y sólo puedo pensar en una cosa: ¿por qué aún no soy un hombre casado? ¿Por qué no tengo dicharacheros zagales revoloteando a mi alrededor? ¿Por qué no vivo en un loft de 200 m2 y trabajo para Hewlett-Packard como asesor de ventas internacionales? ¿Por qué aún no he comprado el Chrysler más caro del mercado o el equipo Hi-Fi más potente?...

¿Cuándo conseguiré el “sueño americano” de ser feliz atrapado en la sibilina tela de araña del conformismo? Ya no duermo pensando en mi fracaso y en todo lo que se me avecina. Moriré pobre, solo y sin un iPod nano.

¿Qué pretendo? ¿A dónde quiero llegar de seguir por este camino? Seré un solterón sin remedio ni descendencia, sin piso de propiedad (mejor, una casa), ni monovolumen azul. Me señalarán con el dedo acusador mis vecinos, amigos y familiares, todos ellos bien provistos de barbacoa para los domingos y despacho acogedor con libros de moda y enciclopedias por fascículos.

Mañana compraré un revólver al precio que sea (mi único lujo a estas alturas) para no tener que decir nunca más aquello de: “Soy lo peor”.



SOY LO PEOR
Me gusta Elton John
David Bombai



Anoche soñé que tocaba This Train Don't Stop Here Anymore para 50.000 personas...

Estaba yo muy feliz cantando a gritos I'm Still Standing, cuando una voz del exterior me espetó: "¡Maricón!". Entonces, un alud de pensamientos y preocupaciones me vinieron a la mente, cual avalancha rociera. Sabiamente, en un rapidísimo movimiento de muñeca, busqué Sweet Child of Mine en mi iTunes para salvar mi hombría y seguí con mis divagaciones, preocupadísimo: ¿sería yo un homosexual irredento por disfrutar con la deliciosa música de Sir Elton John?

Me vestí con mis ropas más heterosexuales (un suéter turquesa que me queda monísimo) y fui a visitar a mi gran amigo Paolo, también fan de Sir Elton y gogo-dancer de profesión (por una cuestión del azar, más que nada). Lo que me dijo no me resultó nada tranquilizador: "Mi homosexualidad no tiene nada que ver con que me chifle Candle in the Wind". Claro. Pero, ¿cuándo se había convertido Paolo en gay? ¿Antes o después de oír Sorry Seems to be the Hardest Word por primera vez?

Disfruto con Your Song cuando me viene a la mente el siguiente razonamiento: ¿es la música que escuchamos la que define nuestra condición sexual? ¿Se es más macho por saborear A Little Less Conversation antes que Original Sin? Es más, ¿los machos utilizan la palabra "saborear" para referirse a su canción favorita? Y más aún, ¿tienen los machos una canción favorita?

Elton John hace que me debata entre la vida y la muerte simplemente por agrupar los diferentes acordes de Daniel. ¿Se puede ser más diabólico? ¿Sabe Sir Elton de lo que es capaz con su música? Me imagino regalando a mi última novia un Greatest Hits 1972-2002 y mirándome, contrariada, primero a mi cara, luego a mi pito: "¿Y este es el hombre de mi vida?".

¿Y por qué me hago esta serie de preguntas? Debería disfrutar Tiny Dancer sin ningún tipo de quebraderos de cabeza, sólo haciendo caso a mis instintos musicales y reírme de cualquiera que no haya gozado jamás con Sacrifice, compadeciéndole por la desdicha que viene sufriendo y que, seguramente, sufrirá durante el resto de su vida. Debería alzarme con la cabeza bien alta y reivindicar Goodbye Yellow Brick Road como el mejor disco de la historia. Debería poner Made in England a todo volumen y a todo invitado en mi humilde loft. Debería no ruborizarme por alegrarme cada vez que escucho Someone Saved My Life Tonight. Debería, debería... pero no puedo. Soy una víctima de mi sociedad, un producto del mundo que me rodea. Soy un homófobo en ciernes. Soy el futuro azote de los gays. Soy el defensor de la familia. Soy el paladín de la Iglesia. Soy el fan número uno de Jesucristo Nuestro Señor... Sí. Soy lo peor.


TESTIMONIOS ESCALOFRIANTES
"Durante años creí ser hijo de Verstrynge"
Un padre engaña vilmente a su vástago haciéndole creer que era alguien importante


Francisco L. H. el día que su padre le dijo que no era hijo de Jorge Verstrynge. Imagen de Archivo

Basado en hechos reales inspirados en un relato de Rudyard Kipling titulado "Comiendo porquerías"

David Bombai
, Toledana de la Sierra (Valladolid) - Francisco L. H. fue durante mucho tiempo un hombre engañado. Creía ser hijo de Jorge Verstrynge, el politólogo que pasó de militar en Alianza Popular a ser un defensor a ultranza del marxismo. El propio Francisco nos lo cuenta:

"Mi padre me dijo que yo era hijo de Verstrynge, pues como no me parecía a nadie de la familia, esa era la única explicación. Yo era rubito y con los ojos azules, muy guapo; por tanto, alguien me había dejado allí con ellos. Mi padre lo utilizaba para martirizarme, ya que cada vez que hacía una trastada me azuzaba con la amenaza de devolverme con mi auténtico padre, lo que a mí me aterraba. Verstrynge era mi Coco personal".

"Durante años y años creí que mi padre era esa mítica figura del PSOE, lo que me impulsó a votar a Felipe González año sí, año también, sin ninguna explicación ideológica, simplemente por ser amigo de mi papá. Ni siquiera el GAL me hizo perder la fe".

"Lo más triste de todo es que yo, al creerme hijo de Verstrynge, y aún con miedo de ser devuelto a un lugar que para mí sería totalmente extraño, me sentía orgulloso de ser hijo de quien era (de quien creía ser): lo pregonaba entre mis amigos y me idolatraban por ello. Yo era colateralmente famoso sólo por el hecho de tener a una celebridad como progenitor. Era maravilloso y perfecto y me convertía en una persona de verdad, con derechos e ideas que aportar a la sociedad. Podía mirar a los demás por encima del hombro, y a las chicas podía pedirles una cita sin miedo a un posible rechazo".

"Todo acabó el día en que mi auténtico padre me contó la verdad, y desde entonces no levanto cabeza: ya no soy nadie, mi vida no tiene ningún sentido, a nadie le importo y nadie me importa. No soy famoso y cualquiera que me conoce lo nota enseguida. Es un hecho. Soy un normal. Un Don Nadie. Soy lo peor".

Oliver Stone planea hacer una película de todo esto que llevará el provisional título de Mezclando barbitúricos en casa de Nicolas Cage.


SOY LO PEOR
Me siento decimonónico
David Bombai

Tengo en mi pecho un hondo pesar, imposible de satisfacer, hacedor de mi desgracia: me siento decimonónico. Soy un error temporal, mi siglo no me comprende; vago por la urbe gritando mis pensamientos, mientras mi cohetáneos gozan y viven, despreocupados y felices. Pero, ¿qué os pasa? ¿Sólo yo me doy cuenta de que la vida es un pozo falto de amor y cariño? Mi amada no me corresponde, el psicoanálisis no me ayuda, el modernismo me oprime, la burguesía es una lata. Ansío un suicidio romántico, una muerte melancólica, una existencia desdichada... Me regodeo en mi soledad, en habitaciones llenas de gente; lloro mi inmensa pena, abrigado por el frío manto de la noche. Sueño con acabar mis días en la más mísera pobreza, mientras los demás me rehuyen; para que al fin, con el paso del tiempo, se reconozca mi valía. Soy de otra época. Soy Maupassant. Soy lo peor... y eso me gusta.


SOY LO PEOR
Me deleito con mi pene
David Bombai

Sí. Y muchas veces, además. Somos inseparables, mi pene y yo. Somos como Starsky & Hutch, o como Pin & Pon, o como la trucha y el trucho. Me quiero, le quiero. Mi pene se levanta cada mañana y me da los buenos días: eso es algo que no hace nadie más en este sucio y perro mundo. Mi pene me da placer cuando estoy abatido, y sexo cuando voy caliente. Mi pene me comprende. Me pene me satisface. Serrat decía: "La sombra que en la tarde da una pared / y el vino que me ayuda a olvidar mi sed. / Que más puede ofrecer una mujer...". ¡Qué gran verdad! No necesito nada más que mi pene y mi lascivia. Nada de malos rollos, enfados innecesarios o "creo que deberíamos hablar". Mi pene no me exige explicaciones, ni me maltrata psicológicamente. Mi pene se limita simplemente a estar ahí cuando yo lo necesito (y lo necesito muy a menudo... lo cual indica nuestro elevado índice de compenetración). Muchos dirán que soy un enfermo. Puede ser. Pero lo cierto es que mi pene no piensa eso de mí. Mi pene no cree que yo lo sea pero... soy lo peor.


SOY LO PEOR
Me gusta el Reggaeton
David Bombai

Mi padre es concertista de piano, y a mí me pone el Reggaeton. Salsa, merengue, bachata, sudores calientes mientras me muevo bajo los focos. Canciones de personajes llamados Teddy Deejay, Walter Gonzales o Machuquino Jackson, todos ellos seres de otra galaxia (la suya): los pervertidos del ritmo.

Pornografía dura para mis oídos, sacrilegio para los de mi padre. Reggaeton que juegas a poseerme, que me vendes un mundo de sexo sin control en la misma pista de baile. No me abandones, quiéreme con esos ojitos latinos de rapero pachanguero.

Y mi padre, con Chopin. Soy lo peor.

 

 


NUEVO / SOY LO PEOR
Me siento culpable
David Bombai

Blog


Tocando fondo

Por comerme las uñas; y por reírme de Nelson Mandela; por contar chistes sobre Miguel Ángel Blanco; por no barrer la casa cuando me toca; por no prestar atención a las noticias sobre Irak; por revolcarme ante mi jefe; por no haber visto entera "2001. Una Odisea del Espacio"; por no llamar asiduamente a mis padres; por etiquetar a la gente; por buscarme en Internet; por disfrutar con Elton John; por no sacar la basura sólo después de las ocho; por no seguir la trayectoria de Bardem en Hollywood;
por deleitarme con mi pene; por no defender a los tibetanos; por beber agua del grifo; por no reírme con "Padre de familia"; por no tener un hijo con 30 años; por no comprar el "Papito"; por estar gordo como una cebolla; por seguir escuchando "El Porompompero"; por preferir "Planet Terror" a "Death Proof"; por bailar frenéticamente al ritmo de Bisbal; por no gustarme el paté de foie; por perseguir el "American Way of Life"; por hablar solo; por ser un cafre; y por no sentirme culpable por nada más. Soy lo peor.


SOY LO PEOR
Me doy asco porque pongo etiquetas
NOTA: el autor advierte que la ingestión de substancias alucinógenas es perjudicial para la salud

David Bombai


No te conozco, y ya te he etiquetado: eres un lector o una lectora. Lo hago continuamente: es la única forma que tengo de situar a la gente por debajo de mí.
De someterlos. De someteros. De someterte... ¡Ja, ja, jaaaa!

No, ahora en serio: me mola.

Supongo que responde (otra vez) a mis ansias de hacerme oír en este mundo mío, mundo nuestro, que nos alberga. Y como no lo consigo, toca etiquetar, archivar y computar. "Este es un trepa, este un chulo y esta una arpía que me ha roto el corazón", son expresiones que se verán salir muy habitualmente de mi dulce boca, alimentando así gracilmente nuestro lenguaje.

Pongo etiquetas a cualquiera que ose parecerme diferente y arriesgado. A los divertidos. A los ahorradores... ¿Lo ves? ¡Ya estoy etiquetando otra vez!

Extraño círculo vicioso éste en el que estoy inmerso. Necesitaría una cura de desintoxicación, pero es que no me fío de los putos médicos.

¡A la mierda! Soy lo peor.


SOY LO PEOR
Evoluciono lento
David Bombai



Un hombre solo ante la evolución...

Me doy triste cuenta de que, a diferencia de mis congéneres, yo, hombre curtido y sincero, evoluciono lento. Es más, mi retraso mental comienza a ser harto preocupante: llego tarde a las conclusiones evidentes, no cazo los chistes más fáciles, me río con los deprimentes programas de la tele, no distingo la época azul de Picasso de la rosa, me canso en los momentos de éxtasis y no respiro con facilidad bajo el agua.

Muchos dirán que me hago viejo, o que soy más bien limitado, pero yo sé que el problema reside en que aún "no estoy hecho": sigo un proceso muy lento de aprendizaje.

¿Cuáles son los inconvenientes? Por supuesto, quedo en evidencia en todos los actos sociales y me cuesta entender las se
ñales de tráfico.

¿Y si, en vez de evolucionar, llegara a un cénit de sabiduría (siempre bajo, claro) y empezase ahí un proceso degenerativo paulatino y total? Sería una pena no haber existido como persona entera más que unas horas, quizá segundos.

Pero ya estoy acostumbrado, no te preocupes: uno no puede ocupar el escalón más bajo de la civilización y esperar el respeto de los demás. Mi no-evolución a la vez es mi mejor arma, mi debilidad es mi fuerza.

Por tanto, ten mucho miedo, pues no me conoces, y alguien que se sabe insignificante es capaz de cualquier cosa.

¿Soy lo peor?


SOY LO PEOR
Me busco en Internet
David Bombai


Y todo tiene que ver con la ignominiosa envidia. Me busco diariamente en Internet para regocijarme en mi propia pseudo-fama, esperando cada día un enlace nuevo sobre mi persona. Así me siento más importante (lo necesito, lo ansío, lo anhelo). Quiero ser más que mis coetáneos. Un ser humano digno de admiración.

Escribo mi nombre en Google, unas veces con comillas y otras sin; a veces selecciono "Voy a tener suerte" y otras lo dejo en manos del azar; me busco de muy diversas y retorcidas maneras: mi nombre (David Bombai), todo junto (davidbombai), o Bombai a secas, con un punto detrás de la D (D.Bombai), en mayúsculas y también en minúsculas, con acentos imaginarios e, incluso, construyendo combinaciones alfa-numéricas con las teclas del móvil, de muy dudosa calidad documental (32849266224), un número tan hermoso como inservible.

Mi ego me obliga a buscar los nombres de mis amigos, y también de mis enemigos, de mis compañeros de trabajo, de mis ex-novias, de los novios de mis ex-novias, del panadero, de mi jefe... Sólo para que, cuando aparezca una pantalla denunciando la falta de datos, mi ego crezca y explote y suba hasta lo más alto del más bajo patetismo existencial. Ese asqueroso, sucio e indescriptible placer que siento cuando me deleito comprobando que ninguno de ellos aparece, ese placer me da la vida. Sin embargo, lloro desconsoladamente cuando alguno tiene más entradas que yo; y lo que es mucho peor, más premios, más prestigio, más vida social...

Me busco en Internet para encontrarme y creerme masturbatoriamente mejor que nadie, y es un melodrama de Douglas Sirk cuando me sucede todo lo contrario. Y, ¿por qué? Sencillo: no soporto la felicidad ajena, ni el éxito, ni la suerte, ni el amor... Sí, aciertas, tienes toda la razón, tu cerebro lo repite incansablemente desde hace 4 párrafos. Exacto. Qué bien me conoces.


SOY LO PEOR
En ocasiones veo a Haley Joel Osment
David Bombai


Normalmente en el metro
, parada Fontana. Lo persigo por calle Asturias y se acaba metiendo en el Verdi. Lo hace para despistarme, pero a mí el niño ese no me engaña.

La primera vez que lo vi, yo salía de un antro cochambroso: debían de ser las 4 de la mañana, en Gracia, con una borrachera importante, pero tan cuerdo como Bruce Willis en "Doce monos". Haley Joel Osment pedía dinero a unos ancianos, para drogas, supongo. Comencé a perseguirlo, pero soy un fumador empedernido (y no soporto la nicotina) y mis pulmones decidieron que no querían seguir dándome aire. Mis piernas también pensaron que era mejor sentarse en un rellano y esperar a que se hiciese de día. Mi estómago decidió vomitar y la policía creyó pertinente el tener que detenerme.

Haley, si lées esto, que sepas que sé quién eres, te cogeré. Vas a ver fantasmas hasta en la asquerosa sopa Campbell que tu cara de muñeco chochón olisquea y se zampa cada mañana para desayunar. Eres lo peor.


SOY LO PEOR
Hablo solo
David Bombai

Desgraciadamente para mí, esto no va a acabar nunca. ¿Qué más? Pues que hablo solo conmigo mismo e incluso con otros, cuando sé que no me escuchan, aburridos de mi conversación.

Me insulto cuando obro mal y me aconsejo si estoy confundido. Canto mientras camino y en mi cuarto, a solas, reflexiono ante mis libros sobre el amor y sobre el alma: me pregunto, me aclaro, me equivoco, me corrijo, me censuro, me grito, me pongo en mi contra y me hago callar.

Hablo solo porque no tengo a nadie; hablo solo porque no me soportan. Hablo solo porque no sé relacionarme. Hablo solo aunque estés conmigo. Hablo solo porque me lo merezco. Hablo solo porque soy lo peor.


SOY LO PEOR
Me revuelco ante mi jefe
David Bombai

Le caigo mal, tan mal, a mi jefe que tarareo su canción favorita para que me coja aprecio. Hago como que no sé que le gusta y voy cantando, cantando, cantando, una vez detrás de otra, flojito pero lo suficientemente alto como para que me pueda escuchar desde su despacho.

Y lo peor es que no le soporto, pero él es quien me paga. Lo único positivo es que a mí también me gusta esa canción; paradójico esto último, porque a la vez resulta lo más patético de todo: ansío que él huela esa afinidad mútua que yo fantaseo que tenemos, aunque él sea un cabrón y yo su gusano.

Quisiera desaparecer; que se perdiera mi semilla espérmica para que nunca nazca un vástago con mis mismas aficiones e inseguridades pueriles y aberrantes. Quiero morir.

Sólo hay una explicación: soy lo peor.


SOY LO PEOR
Si Iñaki me conociera...
David Bombai

Estoy convencido de que, en caso de conocernos, yo le caería fatal a Iñaki Gabilondo. Es mi cruz, mi pensamiento pesimista favorito, pero es que es así, no me cabe la menor duda. Soy un despojo del universo paralelo que ha caído en la Tierra para sufrir humillaciones sin fin, una detrás de otra.

Nuestro encuentro nunca sería fortuito, seguro que alguien nos presentaría. Y precisamente por eso mismo: yo creo que Iñaki pensaría de mí “Menudo imbécil ignorante”, y yo asumiría que no le caigo bien al Dios de la radio. Incluso sueño con mordaces comentarios en “Hoy por hoy” hacia mi persona del tipo “Hoy he conocido a alguien que... Bueno, mejor no hablar de según quiénes”.

Soy de izquierdas, antiglobalización, anti deforestación, anti todo lo malo del mundo, pero aún así nuestro encuentro traería desgracia a ambas partes, a Iñaki por el hecho de tener que conocer a una persona como yo; y a mí por comprobar que mi miedo era real y que nunca seremos amigos. Ni tan sólo conocidos. Nos presentarán, le caeré mal y nunca más sabré de él. No me dará su móvil, ni me dejará jugar al escondite con sus hijos, ni formaré parte de su apretada agenda.

Seré “Un tipo raro que conocí una vez, al que le olían los pies y le sudaban las patillas”. Seré el hazmerreír de la Ser, el tonto de turno. Soy lo peor.


SOY LO PEOR
Me cae mal Nelson Mandela
David Bombai

Contra la voluntad general (incluso mundial), me cae mal Nelson Mandela. Sin motivo aparente, sin razones, pero no lo trago.

Seguro que Bono soñará con degollarme y Martin Luther King se revolverá en su tumba; pero así es.

Una noche desperté entre sollozos y sudores y tuve esta turbia y perversa revelación. Nelson me hablaba en sueños y me decía cosas tan bonitas, tan maravillosas, tan perfectas, tan políticamente correctas que me tuve que poner en su contra inmediata y automáticamente.

No me gusta formar parte del rebaño, me muero si no doy la nota. Mi vida es un fiasco sin sentido si no me las doy de listo.

En cualquier caso, no hay documento lógico o científico que lo explique. Será que soy una mala persona. Será que soy lo peor.


SOY LO PEOR
Soy un cafre
David Bombai

Mi mayor placer está encerrado en estas cuatro mágicas palabras: "¿Sabes quién ha muerto?". Me encanta dar ese tipo de noticias; lo disfruto de veras. Cuando muere algún famoso, siempre soy el primero en anunciar la horrible buenanueva. Cada día miro Internet para estar al día. No me importan las acciones de Telefónica o el incremento del precio de la vivienda: yo necesito saber si hoy ha muerto Robert Mitchum. Me coloca la importancia que adquiero en esos momentos. No disfruto con los matrimonios o los noviazgos o los nacimientos; yo gozo con la muerte de los demás. Es mi forma de decirle al mundo que yo sí sigo vivo, en un intento ridículo de reafirmarme como figura imprescindible de la historia moderna.

Sé lo que piensas: soy una basura; un despojo; el arrabal ante tus ojos. Soy bazofia. Soy lo peor.

 

©EL MUÑECO WHISKY / Aludidos: info@elmunecowhisky.com